Qué es, cómo se diagnostica y por qué la afectación de los vasos sanguíneos no significa siempre que un tumor sea inoperable.
El cáncer de páncreas es un tumor maligno que se origina en el tejido pancreático. El tipo más frecuente es el adenocarcinoma ductal de páncreas.
En sus fases iniciales puede producir pocos síntomas. La aparición de ictericia (coloración amarillenta de la piel), pérdida de peso sin causa aparente, dolor abdominal o de espalda, pérdida de apetito o una diabetes de reciente aparición puede llevar a su diagnóstico.
Una vez detectado, es especialmente importante realizar un estudio preciso de la extensión del tumor y, especialmente, de su relación con las venas y arterias próximas al páncreas, ya que esto puede condicionar la estrategia de tratamiento.
Actualmente no existe un programa de cribado para toda la población. Algunas medidas pueden ayudar a disminuir el riesgo:
El tratamiento debe planificarse de manera individualizada y multidisciplinar, combinando cirugía y tratamiento oncológico cuando está indicado.
En los tumores localizados, la cirugía ofrece la principal posibilidad de curación. Dependiendo de la localización y extensión del tumor puede realizarse una duodenopancreatectomía cefálica (cirugía de Whipple), una pancreatectomía distal o una pancreatectomía total.
La afectación vascular no significa necesariamente que un cáncer de páncreas sea inoperable.
Algunos tumores denominados borderline resectables o localmente avanzados pueden ser tratados inicialmente con quimioterapia y, en pacientes seleccionados con buena respuesta o estabilidad de la enfermedad, reconsiderarse posteriormente para cirugía.
Estas operaciones son considerablemente más complejas y pueden requerir técnicas de cirugía vascular asociada a la cirugía pancreática, entre ellas:
La indicación de estas técnicas debe realizarse de forma muy selectiva. El objetivo no es realizar una cirugía más agresiva, sino identificar aquellos pacientes en los que una intervención compleja puede aportar una posibilidad real de tratamiento radical.
Por este motivo, ante un cáncer de páncreas borderline, localmente avanzado o considerado inicialmente no operable, puede ser especialmente importante una valoración en un equipo con experiencia específica en cirugía pancreática y vascular avanzada.
Cuando las características del tumor lo permiten, algunas intervenciones pancreáticas pueden realizarse mediante cirugía laparoscópica o robótica.
La elección entre cirugía abierta, laparoscópica o robótica depende fundamentalmente del tipo de intervención, la anatomía del paciente y la extensión del tumor. En cirugía oncológica compleja, el abordaje es una herramienta: la prioridad es conseguir una intervención segura y oncológicamente adecuada.
Estas son las intervenciones que pueden plantearse según la localización y la extensión del tumor.
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